En diálogo con Radio Universidad, el licenciado en Relaciones Internacionales Alejandro Laurnagaray analizó distintos temas de la agenda mundial: el debate por la venta de tierras rurales a extranjeros, la relación entre Argentina y Brasil y la situación migratoria en Ceuta y Melilla fueron algunos de los ejes abordados por el especialista, quien cuestionó el rumbo de la política exterior del Gobierno nacional y advirtió sobre sus posibles consecuencias.
Tierras
Al referirse al debate que se originó por el capítulo sobre extranjerización de las tierras rurales que se había incluido en el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, Laurnagaray consideró que la discusión no debería limitarse al porcentaje de superficie que puede quedar en manos de capitales extranjeros. “Se puede hacer un análisis mucho más amplio. Esto no pudieron hacerlo ahora, pero ya están pensando de qué otra forma pueden vender y qué dinero pueden sacar de vender cualquier cantidad de territorio argentino de otra forma que no sea a través de una ley”, sostuvo.
“Lo que querían hacer no era solo dañar la soberanía. Estamos hablando de que la Argentina sea más débil, de que sea más peligroso vivir dentro del país porque cuando vos perdés territorio de frontera, habilitás a que se pueda meter cualquier cosa en territorio nacional”, planteó y mencionó los recursos estratégicos que se encuentran en distintas regiones del país: “Estamos hablando de perder las posibilidades de tener agua dulce, de tener recursos hidrocarburíferos y minerales para explotar”.
En ese marco, señaló que “el objetivo era vender parte de la cordillera donde están los recursos mineros más importantes y donde están los cursos de agua porque hay una disputa global por el agua muy fuerte”. “Querían vender zonas de frontera donde se puede permitir, de otra manera, el narcotráfico sin mayores controles, más allá de las falencias que hay hoy”, advirtió y manifestó que “todo esto fue bajo la mentira de que ‘vendrían las inversiones’”.
Finalmente, cuestionó el respaldo político que tuvo la iniciativa y puso el foco en las responsabilidades institucionales. “Que un partido de gobierno intente liberar la venta de territorio nacional como una cosa totalmente violatoria no solo sería una traición a la patria, sino que sería un riesgo para la seguridad nacional y una posible amenaza para la vida del pueblo”, afirmó.
Argentina – Brasil
Con respecto al conflicto diplomático entre Argentina y Brasil, el analista consideró que la visita de Javier Milei a San Pablo, en la que cuestionó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva y respaldó al senador Flavio Bolsonaro, estuvo “planificada”. “La idea era ver si podía sacudir un poco el avispero porque Flavio Bolsonaro está diez puntos abajo de Lula para las elecciones de octubre”, sostuvo. Sin embargo, consideró que la intervención de Milei no produjo el efecto buscado. “Agitó el núcleo duro de Flavio Bolsonaro, pero no subió nada. De hecho, tuvo el efecto contrario. No podés ir a agitar en una elección”, lanzó.
Así, sostuvo que existe una estrategia de largo plazo para debilitar la integración regional. “Hace 80 años que la estrategia de seguridad de los Estados Unidos para la región es debilitar que Argentina, Brasil y Chile tengan buena relación”, planteó. “Milei no está bien visto por Trump porque es aliado, está bien visto porque no defiende el interés nacional de la Argentina, sino que defiende el interés de la política exterior de los Estados Unidos”, redobló.
Migración
Por último, Laurnagaray se refirió a la situación migratoria en Ceuta y Melilla, dos territorios españoles ubicados en el norte de África. “Hay un problema migratorio histórico. El problema de la migración, sobre todo en los últimos 20 años, es que Ceuta y Melilla son puertas para Europa”, explicó.
Según detalló, la situación también está atravesada por la relación entre España y Marruecos ya que “cuando está todo bien, Marruecos ajusta la clavija del paso de la gente que quiere ir hacia Ceuta o Melilla y, cuando tiene alguna tensión en la relación bilateral, abre la canilla e impulsa que migrantes vayan hacia allí”. “Usan las corrientes migratorias como una amenaza híbrida, como una estrategia indirecta: ‘vos me hacés daño por acá, yo te mando esto y te genero un cimbronazo’”, subrayó.



