Una madre marca el número a la madrugada porque su hijo lleva días encerrado en su cuarto y ella no sabe cómo entrar. Un hombre llama porque perdió el trabajo y no llegará a fin de mes. Una joven marca desde el baño porque no quiere que nadie en su casa la escuche. Al otro lado de la línea, un profesional de salud mental atiende. No un contestador automático. No una grabación con opciones. Una persona real.
Eso es lo que la ciudad de Córdoba no tenía hasta hace poco. Y eso es, en esencia, lo que empezó a existir el 18 de septiembre de 2024, cuando la Municipalidad lanzó el 0800-888-5555: la línea gratuita de escucha y orientación en salud mental y adicciones, atendida por profesionales las 24 horas, los 365 días del año. Para conocer más sobre su funcionamiento y el trabajo de quienes están de ese lado, Hoy Día Córdoba habló con Lucas Torrice, subsecretario de Salud Mental y Adicciones de la Municipalidad de Córdoba.
«Este 0800 que es un servicio nuevo, era una deuda en la ciudad de Córdoba contar con una línea atendida por profesionales. Esto está previsto en la ley nacional del suicidio y Córdoba todavía no contaba con una línea de estas características«, explica Lucas.
Una deuda histórica
Para entender la relevancia de tener después de tanto está línea telefónica, hace falta conocer el contexto en que nació. Córdoba viene de varios años construyendo una red de respuesta en salud mental que antes no existía. Centros de asistencia, programas de prevención, un observatorio epidemiológico que por primera vez midió el fenómeno con datos propios. Pero faltaba algo clave: un número al que una persona pudiera llamar en el momento exacto en que lo necesita, sin turno, sin espera, sin tener que explicarle a nadie por qué está mal.
«Hoy vivimos un escenario de emergencia en materia de salud mental y adicciones, es algo que venimos sosteniendo desde la gestión municipal. Esto tiene que ver por un lado con el incremento de situaciones críticas vinculadas a la salud mental y los consumos, pero también en los nuevos emergentes como pueden ser los consumos digitales, como puede ser la soledad no deseada, como puede ser la fragilidad en los vínculos, la ruptura del lazo social a partir de la crisis económica que va expresándose ese malestar en la salud mental de la población», describe Torrice.
El informe epidemiológico que se presentó en julio de 2024, el primero en la historia de la ciudad, registró 574 muertes por suicidio entre 2019 y 2024, con una tendencia creciente y alarmante: en 2024 se llegó a 125 casos, el número más alto del período. En ese mismo año se notificaron 300 intentos no consumados en el sistema de vigilancia sanitaria, aunque los especialistas estiman que la cifra real es significativamente mayor, porque por cada suicidio consumado se estima que ocurren entre ocho y nueve intentos. Las muertes por suicidio superan ampliamente a los homicidios en Córdoba. De ahí la urgencia de tener una línea.
Cómo funciona
El 0800-888-5555 es gratuito desde cualquier teléfono, fijo o celular, con la opción 1 para salud mental. Es confidencial y tiene una característica que lo distingue de otros servicios similares en el país: está atendido exclusivamente por profesionales especializados en salud mental, no por operadores generales entrenados para derivar llamadas.
La línea está articulada con el Hospital Nacional Laura Bonaparte, el hospital de referencia en salud mental de la Argentina, que ya contaba con un servicio de características similares. «Nuestro teléfono literalmente se conecta luego de las 18 horas con la línea nacional del Hospital Bonaparte. Y ahí recupera un poco esa capacidad estatal y esa rectoría que creemos que tiene que tener el Estado en estos temas», cuenta Torrice.
De esa articulación, Córdoba no solo obtuvo cobertura nocturna: también ganó experiencia. «Todo lo que nos ayudó a nosotros, primero para brindar un servicio integral y de amplia cobertura, pero también en el aprendizaje de ese servicio», señala el funcionario. Y ese aprendizaje ya se está multiplicando hacia afuera: «Hoy nuestra línea de escucha viene acompañando a otros municipios, como en caso de Cruz del Eje y Villa María, que van avanzando en un camino similar».
Desde su lanzamiento hasta hoy, la línea recibió 4.751 llamadas. De ese total, aproximadamente el 15% correspondió a situaciones críticas, los llamados «códigos rojos» en la jerga del servicio: casos donde fue necesario activar la articulación con un hospital, llamar al 107 o gestionar un traslado de urgencia por una situación que no podía esperar.
Por otro lado, de las 1.515 llamadas analizadas en detalle según motivo de consulta, la causa más frecuente fue la de familiares que llaman preocupados por alguien cercano: 491 llamados, casi el 32% del total. Son madres que no saben cómo hablar con sus hijos, hermanos que notan algo diferente, parejas que ven señales de alerta y no saben cómo actuar.
Le siguen las llamadas por «crisis vitales», con 454 consultas, alrededor del 30%: conflictos personales o familiares, vínculos deteriorados, sensación de no tener a quién recurrir, experiencias de aislamiento y soledad. También aparece con creciente presencia el malestar asociado a la situación socioeconómica: la pérdida del empleo, la dificultad para llegar a fin de mes, la angustia de no poder sostener la escolaridad de los hijos. Esa conexión entre condiciones materiales de vida y sufrimiento emocional es una de las marcas más visibles de este tiempo.
«Hay un alto número de llamados de familiares preocupados por sus hijos o por algún familiar en relación a los cambios de estado de ánimo, a situaciones de angustia, de crisis, de depresión o de consumo», confirma Torrice. En estos momentos, se hace visible otra de las características del servicio, y es que la línea no es solo para quien está en el borde del precipicio. Es también para quien ya siente que el terreno se vuelve inestable pero todavía no sabe cómo pedir ayuda, o para quien quiere ayudar a otro y no sabe cómo.

Escuchar y orientar antes de que sea tarde
Cuando alguien llama, no solo recibe contención emocional: también recibe orientación sobre cuál es el recurso más adecuado para su situación, el más cercano a su domicilio, el que mejor puede responder a lo que está viviendo. Los profesionales de la línea trabajan con un mapa actualizado de todas las instituciones disponibles en la ciudad, públicas y privadas, para que la orientación sea realmente útil y no una respuesta genérica.
«Las líneas son de escucha y orientación, pueden sostener un acompañamiento telefónico con una persona que todavía no está lista para llegar a algún servicio presencial o que tiene una angustia, que necesita hablar con alguien y quizás no está para una consulta», explica Torrice.
Además, describe ese proceso como la construcción de la demanda: «El primer paso es ponerlo en palabras eso que angustia, y a partir de ahí pensar cuál es la forma de abordarlo. No es para todos la misma respuesta. Es un abordaje singular para cada caso. Por eso en salud mental es tan importante la accesibilidad y esto es lo que genera la línea. Accesos directos a profesionales que lejos de aumentar la demanda en las instituciones, logran ordenarla mucho mejor. Logran catalizar esa angustia que cuando se le ponen palabras a tiempo se evitan crisis de mayor complejidad o situaciones que requieran algún tipo de internación o de otro tipo de abordaje».
Las señales que piden atención
Desde la Municipalidad insisten en que la comunidad puede hacer mucho antes de que una situación se vuelva urgencia. Hay señales que no deben subestimarse: cambios bruscos de comportamiento, apatía sostenida, aislamiento, depresión, o frases como «sería mejor si yo no estuviera» o «quiero quitarme la vida». Ante cualquiera de estas señales, los especialistas recomiendan no minimizar lo que se escucha, mostrar empatía genuina, evitar los juicios apresurados y acercarse con calma. Y luego, orientar hacia los servicios disponibles. La línea está para eso también. Para quien acompaña a alguien que no puede pedir ayuda. Para quien no sabe si lo que ve es grave o no. Para quien necesita que alguien le diga cómo estar presente sin equivocarse.
Torrice también destaca la orientación personalizada: «En salud mental hay muchos tipos de abordajes y entonces es bueno pensar con un profesional dónde puede ser y cómo puede ser el mejor lugar para atender aquella problemática. No solo mirar qué hay cerca de dónde vive la persona».
Romper el tabú
Otro de los objetivos de esta red de contención es cultural: Córdoba está intentando cambiar la narrativa histórica que rodea a la salud mental, pasando del estigma y el silencio a una cultura de la prevención. «Poder poner en palabras lo que angustia es el primer paso», insiste Torrice, y ese gesto —marcar un número, pedir orientación— es quizás el acto de mayor valentía que una persona puede realizar hoy.
Al hacer públicos los informes y humanizar las estadísticas, se busca que el suicidio y la depresión dejen de ser «temas que duermen en escritorios» para convertirse en conversaciones necesarias en las escuelas, los clubes y las familias.
En ese sentido, la línea forma parte de una amplia red que se construyó en los últimos años: cinco centros municipales de asistencia en salud mental y adicciones, un sexto en construcción en barrio Ituzaingó, dispositivos gestionados con organizaciones sociales en distintos barrios de la ciudad, y un ala de internación para urgencias en el Hospital Municipal Príncipe de Asturias que estará lista en los próximos meses.
A modo de cierre, es importante resaltar que algo tan importante, como un humano con formación que responda, contenga, acompañe y oriente a otra persona detrás de un 0800 al que llama quien decide no quedarse con lo que siente, es exactamente lo que Córdoba no tenía. Y ahora tiene.
Para comunicarte con la línea gratuita de escucha y orientación en salud mental y adicciones de la Municipalidad de Córdoba, llamá al 0800-888-5555, opción 1. Es gratuita, confidencial y funciona las 24 horas, todos los días del año. También podés acercarte a los centros municipales de asistencia: Tramas (San Jerónimo 2573), Lazos (Castro Barros 559), Las Aldeas (Gabriel Ortega 8050), Jaire (Ancasti 5750) o el PEC Yapeyú (Bailén 196).
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