Cada vez más personas cuestionan el ritmo urbano y buscan alternativas sostenibles. Historias como la de Mauricio reflejan un cambio de mentalidad, una transformación profunda en el propósito vital. Lucas, en su canal @CrónicasdelCambio-DMR, comparte estos relatos de quienes dejan la ciudad por una vida más sencilla.
Mauricio, de 37 años, dejó Buenos Aires para adquirir un terreno en La Paz, Córdoba, y construir su casa de madera, paja y barro. Él siempre anheló la vida rural: «Soy un chico al que siempre le gustó la vida de campo… siempre deseé una vida en el campo, en la que cultivar y tener mis animales».
Hace dos años, Mauricio compró el terreno, despejándolo de vegetación. Lo usa para sus tres hijos: «Vinimos, armamos un campamento… y disfrutamos». El sitio carece de agua y luz; la electricidad está a 17 cuadras. Él sabía esto, pero cree que hay agua subterránea, esperando un radiestesista.
La preocupación de sus conocidos por el trabajo no afecta a Mauricio. Recientemente renunció a su empleo en Fiat, algo que ya hizo antes. «No es la primera vez que dejo de trabajar… siempre haciendo lo que me gusta. No me preocupa nada», afirma con tranquilidad.
Mauricio critica la vida urbana: «En la ciudad vivimos tan acelerados que dejamos de lado el respirar, el disfrutar…». Cuestiona el sistema que agota: «¿Por qué querer 15 días de vacaciones para desconectarte del mundo si puedes vivir todo el año desconectado?».
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