La recorrida de Daniel Passerini por algunos medios de Buenos Aires sorprendió a varios que interpretaron las declaraciones, de fuerte tono opositor contra Milei, como la apertura de una etapa más confrontativa del cordobesismo hacia el gobierno nacional. Que sea el intendente de Córdoba le ofrece relieve por tratarse de la segunda ciudad más importante del país pero también se comprende desde una limitación: no puede ser reelecto. La pregunta acerca de cómo se planificó el desembarco se responde sola ya que nunca podría haberse hecho sin el ok del gobernador que, mientras tanto, negocia votos en el Congreso a cambio de fondos.
En estos días Martín Llaryora sigue de cerca los números de la recaudación propia y de la nacional porque, de seguir en picada, deberá ampliar la magnitud del ajuste en los gastos provinciales. En el Panal prestan especial atención a los anticipos de ganancias que podrían mostrar números rojos para los gobernadores de un impuesto coparticipable de importante impacto. Sostener el equilibrio de las cuentas comienza a ser cada vez más difícil con el consumo en el freezer y con empresas que no pueden salir de la zona negativa. Con los gastos pisados en todas las dependencias y, hasta en el Poder Judicial, ante la perspectiva de otros recortes varios ministros empiezan a ver con preocupación cómo será su desempeño con tantos programas desactivados o en espera.
Mientras tanto, la plana mayor de la gobernación sigue muy de cerca la crisis en el gabinete nacional y se muestran asombrados por lo expuesta que quedó la interna entre facciones con filtraciones inimaginables en otras épocas como la de la reunión del viernes entre los ministros. También por las declaraciones como las de Patricia Bullrich que evidencian un desgaste notorio.
Pero lo que confirmó todas las inquietudes fue la Decisión Administrativa 20/2026 que con la firma del Presidente y del Jefe de Gabinete efectuó una alteración del presupuesto que fue aprobado por el Congreso. Varios funcionarios se pusieron a estudiar las 588 fojas del Anexo que esconde, en letra chica, un guadañazo a los créditos presupuestarios de varias jurisdicciones y entidades del Estado. El programa de “Investigación, detección temprana y tratamiento del cáncer” sufrió un recorte de 5.000 millones y es sólo un ejemplo de la magnitud del costo que está dispuesto a pagar Milei para mantener el superávit fiscal. Pero no es sólo ortodoxia económica sino una prueba de cuán lejos es capaz de llegar en su cruzada.
“Cada recorte en salud eleva la presión sobre los hospitales provinciales, en Ciencia y Tecnología y en Conicet impacta en nuestras universidades donde, además, se suspenden obras como en la de Río Cuarto. Todo es una capa de ajuste sobre otra y eso pega de distintas formas”, dice un funcionario de Economía.
Mensajes por todas partes
El Cardenal Angel Rossi no se guardó nada en su homilía del domingo y dijo sin eufemismos: “Se favorece a los opulentos y se restringe ayuda a discapacitados, jubilados y enfermos”, y agregó que es “un signo de decadencia y sadismo personal e institucional”. Si bien nunca mencionó a Javier Milei, llamó a rechazar las agresiones y los discursos violentos. Se sabe, desde siempre, que la Iglesia nunca improvisa sus mensajes y mucho menos después de una Conferencia Episcopal como la de hace una semana.
Otro mensaje que no deja demasiado espacio a la interpretación es la fuerte crítica interna que se debe el Poder Judicial frente a la destitución de los tres fiscales del Caso Dalmasso. Quedó flotando en el aire la palpable sensación de que la autoridad de los magistrados no es intocable y que deberá hacer más por resolver la creciente cantidad de denuncias contra fiscales (como los de Villa Maria Bossio y Companys) y otros funcionarios con sumarios, protocolos de actuación más estrictos y mejor control del trato que muchos dispensan a sus empleados.
Otro mensaje de cara al 2027 se escribió el viernes pasado cuando el gobernador bonaerense Axel Kicillof le pisó el patio del peronismo cordobés. La fría amabilidad que le dispensó el PJ local no pudo ocultar la incomodidad que le genera cualquier figura que suene a kirchnerismo a pesar del abierto enfrentamiento del ex ministro de economía con Cristina Fernández y La Cámpora. Varios operadores se dedicaron a puntear los gremios que acompañaron el acto sindical de AK en La Falda donde estuvieron Rubén Daniele de los Municipales, Federico Corteletti de Judiciales, Ezequiel Morcillo de La Bancaria que expone la fractura abierta con los sindicatos que quedaron enfrentados con la Provincia por la reforma de los aportes a la Caja de Jubilaciones. Pero también hubo varios referentes de gremios obreros con peso propio como Saillen de Surrbac, Luján de Camioneros o Gramajo de Aoita. La relación con los gremios, a diferencia de Schiaretti, le importa mucho a Llaryora y, aseguran, el mensaje fue recibido en el Centro Cívico.





