Se descompensó en el Bingo de Morón y falleció. Todavía no se conocen las causas de su muerte. En los últimos años trabajaba en la apertura de un centro comunitario en Morón.
Murió a los 59 años el ex boxeador Jorge «Roña» Castro. Fue una de las figuras más reconocidas del boxeo argentino. Castro se descompensó en el Bingo de Morón. Allí se produjo el episodio que terminó con su fallecimiento.
Castro fue uno de los grandes referentes del boxeo nacional. Protagonizó algunos de los combates más recordados de la historia deportiva argentina.
A comienzos del siglo XXI buscó sin éxito coronarse en la categoría crucero: cayó ante el cubano Juan Carlos Gómez en 2000 y frente al kazajo Vassiliy Jirov en 2002. La Fundación Konex le otorgó el Premio Konex – Diploma al Mérito en 2000 como uno de los cinco mejores boxeadores de la década en Argentina.
En junio de 2005 sobrevivió a un grave accidente automovilístico en Buenos Aires, que le causó colapso pulmonar y múltiples fracturas costales. Pese al diagnóstico médico, regresó a los cuadriláteros en 2006. Tras un tropiezo inicial, el 27 de enero de 2007 consumó su revancha ante el paraguayo José Luis Herrera, a quien venció por nocaut técnico en el segundo asalto. Aquella pelea marcó el final formal de su carrera.
El boxeo argentino y la cultura popular están de luto. En las primeras horas de este miércoles se confirmó la muerte de Jorge “Locomotora” Castro a los 59 años, uno de los púgiles más emblemáticos y carismáticos que dio el deporte nacional. El ex campeón mundial se descompensó cerca de la medianoche mientras se encontraba en el Bingo de Morón. Pese a los intentos de asistencia médica en el lugar, sufrió un paro cardiorrespiratorio derivado de un cuadro de descompensación.
Nacido el 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, Santa Cruz, Castro forjó un estilo único, guapo e inquebrantable que lo llevó a ganarse el afecto masivo de la gente. A lo largo de una carrera profesional con 144 combates (130 victorias, 90 por nocaut), alcanzó el punto supremo del boxeo el 12 de agosto de 1994, cuando se coronó campeón mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
Sin embargo, el hito que lo convirtió en mito absoluto ocurrió el 10 de diciembre de ese mismo año en Monterrey, México. En una defensa de título ante John David Jackson donde venía sufriendo un castigo brutal y con ambos ojos cerrados, «El Roña» sacó un zurdazo milagroso desde la nada en el noveno asalto para noquear a su rival. Aquella épica resolución fue bautizada por el propio Castro como «La Mano de Dios» del boxeo, emulando la hazaña de Diego Armando Maradona, con quien mantuvo una histórica amistad y compartió inolvidables momentos.
Más allá de los cinturones y los aplausos sobre el cuadrilátero, la figura de «Locomotora» trascendió el deporte por su enorme corazón fuera del ring. Radicado en Morón, dedicó sus últimos años a una intensa labor comunitaria, sosteniendo comedores y merenderos en el Conurbano bonaerense. Con la crudeza y la empatía que lo caracterizaban, solía remarcar que peleaba contra el hambre porque él mismo lo había padecido en su infancia.
Con su partida se va un peleador de raza, un símbolo de garra ante la adversidad y un personaje inolvidable que dejó una huella imborrable en el corazón de los argentinos.



