Hay una pasión que Juan Palma (17) descubrió por su cuenta. De chico, en su casa de la Villa 21-24 en Barracas, pasaba horas frente a YouTube buscando tutoriales para armar réplicas de pistolas de papel. Mientras otros chicos jugaban, él se obsesionaba con las medidas, los pliegues perfectos y el encastre exacto.
“No hubo alguien que me mostrara el mundo de la construcción. Un día probé, me interesó y no la solté más”, comenta en diálogo con Clarín.
Fue esa misma obsesión por el detalle la que lo consagró como uno de los cinco ganadores de la competencia WorldSkills 2026 que organizó la Ciudad de Buenos Aires por primera vez a través de la Agencia de Habilidades para el Futuro del Ministerio de Educación porteño junto con la Fundación Habilidades Argentinas.
Los ganadores fueron revelados en una ceremonia en la sede del Gobierno porteño que contó con la presencia de la ministra de Educación de la Ciudad Mercedes Miguel y el director de la Agencia de Habilidades para el Futuro Gustavo Álvarez.
Estos cinco seleccionados tuvieron que superar exigentes pruebas prácticas que recrearon situaciones reales de trabajo en las disciplinas de Instalaciones Eléctricas, Pastelería, Construcción en Seco, Tecnología del Automóvil e Instalaciones Sanitarias.
Juan fue elegido en la categoría Construcción en Seco, un logro que lo llevará el próximo septiembre al Mundial de los Oficios en Shanghái, China, para medir sus habilidades contra los mejores del mundo: más de 1.500 participantes de más de 90 países.
En la Escuela Técnica Nº 14 Libertad de Barracas, Juan encontró el apoyo de un profesor -hoy, su entrenador- que un día, viendo el potencial que tenía, le dijo que podía competir en este certamen local con proyección internacional.
Lo que siguió fue un régimen de entrenamiento intensivo de tres semanas que rozó el límite del agotamiento físico y mental: de 7.30 a 13 en el colegio, una hora para almorzar, y otra vez a poner el cuerpo de 14 a 18.

Sin embargo, el verdadero desafío comenzó con la competencia en su categoría. Eso duró dos días y Juan recuerda sus nervios.
“Trataba de estar tranquilo. Cuando arrancó, me tomé diez minutos exactos para pensar bien qué iba a hacer paso por paso. Replanteé los planos sobre la superficie, los colgué y no volví a tocar un papel. Fui directo a lo práctico”, explica.
El módulo de Juan se convirtió en un campo de batalla personal. Cortó perfiles, levantó muros, emplacó, atornilló y dio forma al cielo raso y a las figuras geométricas que le pidieron.
Pero al sonar el silbato de cierre, el sabor fue amargo porque le faltaron unos pocos detalles para finalizar el módulo. Por eso cuando anunciaron el tercer puesto y luego el segundo, Juan dio el torneo por perdido. Agachó la cabeza, y esperó escuchar cualquier otro apellido.

“Cuando dijeron mi nombre me agarró por sorpresa, no sabía cómo reaccionar. Subí al escenario, me abrazaron y me puse a llorar, no daba más”, relata emocionado.
“Todavía no caigo en que viajo a Shanghái. Fue una hermosa sensación”, dice, y aunque aún no empezó la universidad ya tiene muy en claro que va a estudiar ingeniería.
La pasión que nació viendo a papá
Facundo Garmendia, de la Escuela Técnica Nº 26 Confederación Suiza en Balvanera, también tiene 17 años y cursa el último año de la secundaria. Aprendió mecánica antes de aprender a manejar y sueña con estudiar ingeniería en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).
Para él, el principio de todo fue “su viejo”, que arreglaba sus propios autos por necesidad, porque no había dinero para pagarle a un mecánico. Un día, Facundo le dijo: “Che, pa, me gustan los autos, quiero ver”. Desde ese día se volvieron inseparables. La clave también fue un amigo de su papá, que trabajó en una planta de Ford.
“La mayoría de los fines de semana a partir de eso fue juntarnos con mi viejo a hacerle cosas al auto, acomodarle cosas de a poco. Así empecé en esto de la mecánica”, recuerda Facundo. Hoy es el ganador de la categoría “Tecnología del Automóvil”, aunque el esfuerzo para llegar hasta ahí no fue nada fácil.

Su colegio hizo una competencia interna para definir quién iría a realizar el programa local de WorldSkills. Eran 10 chicos, pero ganó Facundo.
“Yo aparte de irme con la victoria me fui con con dos amigos que conocí en la competencia. Además, lo que pude aprender no tiene nombre”, expresa, emocionado.
Todavía sabe que tiene un tramo de dos meses de formación extra camino a China, pero ya está entusiasmado con los desafíos.

“Me dijeron que en China vamos a a trabajar con autos híbridos. Y me gustaría que en la siguiente etapa camino a China pueda perfeccionar esos conocimientos que me faltan”, añade este chico oriundo de Escobar con las metas bien claras.
Desde Misiones hacia un sueño
Sofía Abigail Alfonso, de 22 años, fue la única mujer que participó de la competencia por la categoría Instalaciones Sanitarias.
“Mi interés por la formación técnica nació hace varios años ya, cuando tuve que elegir a qué secundario ir. Nadie de mi entorno se dedicaba a eso, pero sentí que quería aprender cosas útiles para resolver problemáticas de la casa o algo que me salida laboral”, cuenta Sofía a Clarín.

Motivada por esa llama interior, la joven se arriesgó a viajar desde su Misiones natal hasta la Ciudad de Buenos Aires. Así conoció el Centro de Formación Profesional Nº 17 en Almagro.
“Pude estudiar varios oficios y quedé totalmente encantada. Hice varios cursos como albañilería, montador electricista, instalador sanitarista y el más reciente fue de pintura de obra. Y entre curso y curso me di cuenta que me gustaba mucho la plomería, despertó algo, así que le dediqué mucho esfuerzo y me enfoqué de lleno”, recuerda Sofía.
Con todo su ímpetu, el año pasado tuvo la oportunidad de competir en las Olimpiadas de Albañilería en Córdoba. En esa instancia logró el podio, lo cual generó más confianza entre los profesores que ya veían en ella un potencial único.

“Sentían que mi desempeño iba bien, con lo cual al enterarse de la propuesta de WorldSkills me contactaron y sin dudar acepté, a pesar de que sabía que iba a ser un un total desafío, me comencé a preparar tanto teórica como prácticamente”, agrega sobre cómo llegó a esta competencia local.
“Estoy muy orgullosa de mí misma, siento que todo el esfuerzo valió la pena. Estoy con grandes expectativas, es una oportunidad increíble. La posibilidad de conocer una cultura diferente, técnicas nuevas, herramientas y todo lo que pueda aprender durante los días que esté ahí va a ser enriquecedor para mi formación profesional y para mi vida”, concluye.
La creadora de su marca y el técnico en programación
Azul Abril Domingos también tiene 22 años, pero su vocación siempre estuvo en la pastelería profesional. De hecho, tiene un emprendimiento propio de panadería y pastelería llamado Jasmine’s Sweets.

Llegó a la competencia representando al Centro de Formación Profesional Nº 12 de San Nicolás/Microcentro y se llevó el primer puesto en la categoría “Pastelería”.
Durante la competencia sorprendió al jurado con un alfajor de autor elaborado con ciruelas al Malbec, harina de uva, pimienta negra, cacao, ganache de vino y un centro de jalea de vino, una creación que ahora planea incorporar a su marca.

Evando Samuel Amarilla, de 21 años, se llevó el premio en la categoría Instalaciones Eléctricas representando al Centro de Formación Profesional Nº 27 de San Telmo.
Vive en La Boca, es técnico en programación, egresado del Otto Kraus. En su centro se formó como electricista de inmuebles e industrial.

Actualmente trabaja en una empresa alimenticia instalando y calibrando sistemas automatizados y robotizados de producción.
MG



