Pinta BA Photo 2026: un recorrido por las galerías y obras más originales de la feria

La nueva edición de Pinta BA Photo abrió sus puertas ayer, en un mediodía festivo que pudo gozar de algo de luz de sol, después de varios días grises seguidos. Tanto las afueras como el interior del Pabellón 8 vidriado de La Rural fueron afectados para bien por estos frescos rayos. Allí permanecerá la feria para disfrutar hasta el domingo. Entre nacionales e internacionales, este año son 56 las galerías participantes, cinco más que en la anterior edición.

Con 56 galerías participantes, Pinta BA Photo celebra la historia de la fotografía en La Rural. Foto: gentileza.

Además de celebrar los 200 años desde la aparición de la fotografía, este nuevo encuentro se enfoca en “potenciar lo regional”, según indica la curadora y directora artística de Pinta, Irene Gelfman. Varios de los stands son compartidos entre galerías, lo cual le facilitó a muchas la posibilidad financiera de viajar, aplicar y participar del evento. Hay grandes secciones, como Cabinet, que dan este año “más contenido de calidad y curado a los espectadores”. En este artículo, Clarín se pone el traje de guía para invitar a descubrir algunas de las propuestas destacadas de esta edición:

Vidrios estrellados y un mapa de constelaciones: en el stand de la galería española Jorge López, el artista argentino Miguel Rothschild propone, con una serie de obras, mirar hacia arriba. A los astros, lo que está por encima, desde la perspectiva de la Tierra. Fotografías del cielo de noche que tomó el artista van cubiertas de vidrios rotos, astillados, justo en el lugar de cada estrella a modo de mapa. Un cielo oscuro tiene al cristal rallado en forma de cúpula. Composición que resulta en el potente dibujo de una constelación, que es a la vez el domo de una catedral –simbólicamente, también un cielo–.

Otras imágenes de Rothschild –quien actualmente expone una instalación sobre el Río de la Plata en la Bienal de Lyon en Francia– también dialogan con esa destrucción que tiene el quiebre de un material: esta vez del papel. La impresión de unos retratos de vitrales de iglesia ha sido agujereada; sus pedazos caen como confeti por debajo. La destrucción construye a la vez una nueva imagen: lo perforado transforma el paso de la luz, deja que penetre en el espacio. Desacraliza la figura, o da a lo sagrado otro sentido.

Intimidad sin paredes: tanto en el verano de 2001 como en el de 2026, Alberto Goldenstein viajó solo, en plena temporada, a Mar del Plata a escabullirse entre la gente, sombrillas, ropa, pelota y paisaje. Todo en una misma composición. La playa se convirtió en su taller, las vacaciones de la clase media en material casi sociológico.

Con 56 galerías participantes, Pinta BA Photo celebra la historia de la fotografía en La Rural. Foto: gentileza.

En el stand de la galería Nora Fisch en la feria, el emblemático fotógrafo argentino enfrenta su serie icónica del 2001 –formato analógico, que llevó a su obra a parar por primera vez a museos– con una recreación digital y más actual de la misma. “La clase media en la playa siempre me pareció alucinante como situación. Lo alienante, la gente compartiendo su intimidad personal como en una casa sin paredes. Elegí un formato más panorámico, grande, que dialoga con las analógicas más chicas. Me gusta la arquitectura de Mar del Plata, que es incluso la de las sillas amontonadas en la playa, la ciudad como proyecto utópico de principios del siglo XX”, cuenta a Clarín.

“La tierra es redonda, no existe el horizonte”: en sus fotos, lo que a él le importa está derecho, pero no siempre es el norte tradicional. El límite entre el mar y el cielo puede estar torcido, pero no la piedra sobre la cual, en la misma escena, descansa en reposeras una pareja alejada de todo mientras una ola rompe en la roca junto a ellos, como parte del mismo clan.

“El horizonte también es eso que se ve cuando se viaja en avión, se dobla y mueve todo el tiempo”, dice.

Con 56 galerías participantes, Pinta BA Photo celebra la historia de la fotografía en La Rural. Foto: gentileza.

Luces y sombras

La Venus de Milo impresa en frío metal: en el stand de la galería The White Lodge, Nicola Constantino revisa la Historia del Arte y sus distintas técnicas. Como antes del papel, que las fotos se imprimían en plata y vidrio, la artista imita aquí a la Afrodita del amor y la belleza en un autorretrato sobre chapa. El proceso químico escupe luces y sombras en distintos recovecos de la imagen de forma singular y deliciosa.

Con 56 galerías participantes, Pinta BA Photo celebra la historia de la fotografía en La Rural. Foto: gentileza.

También recrea a otras diosas, pero menos mitológicas: inspirada en la fotógrafa inglesa Julia Margaret Cameron, Nicola se fotografía de costado con mirada de drama. Inspirada en El increíble hombre menguante, la película de los años 50 –donde la escenografía gigante simula que el personaje protagonista se va achicando–, Constantino interviene sus propios autorretratos con almohadones y agujas colosales, que le dan un divertido peligro a todo aquello que parecía indefenso: la fragilidad humana queda plasmada en la ternura de sus ojos, ese lugar ínfimo que ocupamos en la inmensidad de la nada.

Batato Barea, clown travesti literario: con curaduría de Gelfman, se presenta una retrospectiva dedicada a Barea, actor, poeta y performer nacido en Junín, importante figura del under porteño posdictadura. Con poesía, humor y transformismo, la feria rescata un archivo curado de la producción que realizó en su corto periodo de vida.

Aparecen bocetos, dibujos, registros de sus performances y primeros shows de clown en el parque en San Isidro. Retratos de la infancia y su relación con Ariel, “su hermano era perseguido por homosexual en la dictadura, había logrado ser peluquero, y le destruyeron el local. Se suicidó en un asado familiar a la edad de 17 años. Cuando escuchan el disparo, Batato sube y lo encuentra”, cuenta la curadora. Aquel suceso marcó profundamente la vida y el recorrido artístico del actor.

Con 56 galerías participantes, Pinta BA Photo celebra la historia de la fotografía en La Rural. Foto: gentileza.

El futuro de las fotos: el stand Imágenes Latentes muestra fotografías grandes, dispersadas en las paredes con distintas alturas, de artistas como La Chola Poblete, Lux Valladolid, Nicola Constantino, Natacha Voliakovsky, Flavia Da Rin y Ananké Asseff, entre otros.

Se presentan en la feria también en el formato de libro, editado por la curadora Sol Echevarría, que las seleccionó al encontrar en todas ellas algunos hilos interesantes en común: el trabajo con el cuerpo y la problemática de la hegemonía en las fotos, en un contexto en que, poco a poco, estas dejan de ocupar papeles y diarios para pasar a estar más en una “nube”.

La pregunta por el futuro de las imágenes, luego del cambio de milenio y la conexión con los primeros celulares. Internet como ámbito privado y doméstico. “Se investiga el cambio de paradigma de lo visual desde lo visual”, subraya Echevarría.

Con 56 galerías participantes, Pinta BA Photo celebra la historia de la fotografía en La Rural. Foto: gentileza.

“Lo nítido miente”

La magia insiste en sobrevivir: en el stand de Estudio A, la artista Florencia Aprile montó sus fotos y hasta las grabó en las paredes. Los paisajes pastel se superponen y devienen en fantasmagóricos. Aprile trabaja con rollo fílmico de 35 mm, analógico, dejando ver el error: “lo nítido miente”, dice.

Le da una segunda oportunidad a aquello que capturó con errores en la composición. Fue directora de marketing en Pelo Music, y cuenta que volvió a la fotografía con este proyecto luego de dos décadas, cuando la invitaron a hacer un cortometraje para el festival de Biarritz, Francia. Aquí se proyecta: un deleite bien cinematográfico y original desde lo visual hasta lo musical, donde “la magia insiste en sobrevivir”.

El booth propone bajar el ritmo por un momento, sentarse luego de recorrer la feria, con todo lo que hay para ver, y dejarse envolver por la pieza, que viaja y abstrae en sus distintas velocidades y movimientos, colores, escenas en bosques y hasta reflejadas en el agua; elementos que exceden lo meramente visual para concernir también otras sensibilidades.

Con 56 galerías participantes, Pinta BA Photo celebra la historia de la fotografía en La Rural. Foto: gentileza.

Todas estas fotos podrían haber sido stories: dentro de la sección Next de la feria, curada por Facundo Belén y Virginia Martín –artistas gestores de la ciudad de La Plata–, hay propuestas emergentes, nuevas voces y miradas. El pasillo se conforma de 10 galerías. Se otorgó incluso una beca al proyecto The Walking Conurban para que pudiera participar.

Entre los stands, está la galería Moria con un solo show del dramaturgo y videoartista Juan Gabriel Miño. La realización de sus imágenes siempre parte de una fábula. Miño produjo una narración audiovisual muda, en blanco y negro, con personajes extrañados, que se cruzan en la ciudad de manera espontánea, no saben muy bien adónde van ni cómo se sienten.

Hay algo del espíritu de la nouvelle vague, donde la gente aparece, desaparece, se cruza; lo íntimo y poético en la casualidad. Se exhiben fotos que son en realidad frames seleccionados del cortometraje, enmarcados pequeños, en viñetas de colores que el artista buscó congelar de las 24 fotos que se capturan por segundo de video.

Con 56 galerías participantes, Pinta BA Photo celebra la historia de la fotografía en La Rural. Foto: gentileza.

A su lado, otra de sus series, Todas estas fotos podrían haber sido stories: una entrada a una vida en las cosas cotidianas y a la vez idílicas, que reivindican de algún modo el encuentro y la presencia del mundo analógico.

Una cámara a disposición

Proyecto Calle: el proyecto de este stand entrega cámaras a personas que están en hogares y poco familiarizadas con la fotografía para que capturen todo aquello que quieran. Hay retratos de la mirada de un perrito mientras se estira con la cola para atrás, alguien que aprieta con fuerza su campera en la calle porque tiene frío.

La poesía en lo espontáneo, en la superficie. Se exhiben todas estas fotos, y la mitad de la ganancia recaudada irá para los autores. La otra mitad, para el sostén del proyecto y su continuidad.

Leyendas de las flores y nuevas deidades: Biga Art Gallery participa con una propuesta que cruza prácticas de tres artistas. El arquitecto catamarqueño Jerónimo Salvatierra toma fotos de sus castillos en los territorios de los valles Calchaquíes y las interviene con IA, con objetos tecnológicos, para interrogar con ironía por las nuevas deidades y la instantaneidad como quema de recuerdos.

Con 56 galerías participantes, Pinta BA Photo celebra la historia de la fotografía en La Rural. Foto: gentileza.

Por su parte, la artista Julieta Anaut, de Río Negro, superpone fotos con leyendas de distintas flores argentinas a modo de collage. Mujeres se convierten en pimpollos de michay y el viento reúne a los ríos para honrarles la noticia.

Redacción

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