Pipireta: 17 años de una marca argentina que eligió competir con creatividad

En un contexto donde muchas empresas textiles buscaron reducir costos mediante la importación, Pipireta tomó el camino de apostar por el diseño argentino, la producción local y una identidad propia. Eugenia Corigliano y Adrián Damiano, socios fundadores de la marca nacida hace 17 años, cuentan cómo construyeron un emprendimiento que convirtió los símbolos argentinos en prendas con mirada contemporánea

Eugenia Corigliano y Adrián Damiano, fundadores de Pipireta, repasaron la historia de una marca que nació con el objetivo de crear prendas diferentes y que con el tiempo encontró en la identidad argentina su principal diferencial.

Desde su taller en Paternal, Ciudad de Buenos Aires, desarrollan diseños originales que comercializan de manera online a todo el país, apostando a la creatividad, la producción nacional para demostrar que en Argentina también se pueden crear productos con valor, calidad y personalidad propia.

Pipireta tiene 17 años de trayectoria. ¿Cómo nació la idea de crear una marca de indumentaria con una identidad tan marcada?

Eugenia: Desde el comienzo apostamos al arte, al color y a crear productos que llamaran la atención, que tuvieran algo para decir. Siempre buscamos que la marca tuviera una personalidad propia, que alguien pudiera ver una prenda y sentir que estaba pensada para esa persona. Que no fuera solamente ropa, sino una forma de expresar algo.

En un mercado donde muchas marcas eligieron importar productos terminados o producir en otros países, ustedes tomaron una decisión distinta. ¿Por qué eligieron seguir fabricando en Argentina?

Eugenia: Desde hace tiempo, y especialmente cuando muchos colegas comenzaron a buscar alternativas en otros países o directamente productos importados, nosotros decidimos ir en otra dirección. Sentimos que era el momento de demostrar que acá también se pueden hacer productos hermosos, con identidad y con características que solo un argentino puede crear. Para nosotros no es solamente una decisión productiva, es una convicción. Creemos en el talento, la creatividad y el trabajo de todas las personas que hacen posible cada prenda.

¿Cómo lograron transformar símbolos argentinos en una propuesta de diseño y no simplemente en una prenda alusiva?

Eugenia: Siempre buscamos reinterpretar nuestra identidad desde el arte. No hacemos simplemente ropa con una bandera, sino diseños originales que nacen desde cero y que buscan transmitir algo. Cada ilustración tiene una historia detrás. Trabajamos con artistas argentinos y pensamos cada diseño para que quien lo use pueda sentirse representado. Que diga: “esto tiene que ver conmigo”.

Durante mucho tiempo los colores argentinos estuvieron asociados casi exclusivamente al fútbol. ¿Cómo trabajan para llevar esa identidad a la vida cotidiana?

Eugenia: Creemos que eso fue cambiando. Hoy la indumentaria se transformó en una manera de comunicar quiénes somos, nuestros valores y aquello con lo que nos sentimos identificados. Durante años usamos como moda símbolos de otros países. Nosotros pensamos: ¿por qué no usar los nuestros? ¿Por qué no sentir orgullo por lo que somos y llevarlo puesto? En Pipireta buscamos que una persona pueda decir: “soy argentina y esto se hizo en mi país”. No desde un lugar tradicional, sino desde una mirada creativa, actual y optimista.

¿Qué significa emprender en la industria textil argentina, especialmente en un escenario económico tan desafiante?

Eugenia: Emprender en Argentina implica adaptarse constantemente. La incertidumbre, los cambios en los costos, la planificación de la producción y el contexto económico hacen que cada decisión sea un desafío. Además, competir con productos importados obliga a repensar permanentemente la estrategia. Sabemos que no podemos competir por precio, entonces elegimos competir con aquello que mejor sabemos hacer: nuestra creatividad, nuestro diseño y nuestra capacidad de generar algo diferente. Eso también te obliga a sacar lo mejor de vos.

¿Cuál fue el mayor aprendizaje después de 17 años de construir una marca propia?

Eugenia: Aprendimos que emprender no es solamente vender ropa. Es construir relaciones con talleres, ilustradores, proveedores y clientes que creen en el mismo proyecto. Detrás de cada prenda hay una red de personas que hacen posible que la marca siga creciendo. También aprendimos que hay que escuchar, adaptarse y cambiar constantemente porque el mercado está en movimiento permanente.

¿Qué valor tiene hoy elegir una prenda hecha en Argentina?

Creemos que una prenda hecha en Argentina representa mucho más que una compra. Representa trabajo, creatividad y la decisión de apostar por una industria que tiene muchísimo talento. Cada vez que alguien elige una marca nacional está apoyando una cadena de personas que trabajan detrás de ese producto. En nuestro caso, buscamos que cada prenda lleve algo más: una historia, una identidad y un pedacito de Argentina.

Después de 17 años, Pipireta sigue apostando al mismo concepto que le dio origen: crear productos con identidad y diferenciarse desde el diseño.

En un escenario donde competir resulta cada vez más desafiante, Eugenia Corigliano y Adrián Damiano eligieron transformar esa dificultad en una oportunidad: demostrar que el talento argentino, cuando encuentra una idea clara y una identidad propia, también puede convertirse en una marca sostenible.

Mas info en @pipireta_disenios


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Redacción

Fuente: Leer artículo original

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