Hacinados y rodeados de excrementos. Así vivían 38 gatos y cuatro gallinas que fueron rescatados de un criadero clandestino ubicado en Gosnells, un suburbio residencial ubicado en Perth, Australia.
Por maltrato animal, una mujer de 53 años —cuyo nombre no fue revelado— fue condenada a ocho meses de cárcel, aunque en suspensión y deberá pagar una multa de 4.000 dólares australianos, según informó en un comunicado la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales en Australia Occidental (RSPCA WA, por sus siglas en inglés).
«Estos animales fueron abandonados a vivir en condiciones espantosas, lo que les provocó daños físicos y psicológicos», afirmó Kylie Green, gerente de inspectores de la RSPCA WA, que estuvo a cargo de la investigación.
Jaulas apiladas, excrementos y animales enfermos
El operativo se llevó a cabo en febrero de 2025, tras la denuncia por maltrato sobre un «criadero clandestino» con una gran cantidad de gatos que vivían en «condiciones espantosas».

Al ingresar a la casa de la mujer, las autoridades australianas encontraron «una cantidad abundante» de gatos, entre 30 y 40 animales, de raza ragdoll y azul ruso, que era criados para la venta.
La mujer acusada aseguró a los inspectores que tanto ella como otros dos familiares cuidaban de los animales. Sin embargo, luego cambió su declaración y sostuvo que solo había revisado a los gatos unas pocas veces durante el último mes.
Los gatos se encontraban confinados en jaulas y corrales de distintos tamaños, algunos de ellos apilados unos sobre otros en un galpón de almacenamiento ubicado en el patio trasero de la vivienda.

Las heces y orina de los animales desbordaba las jaulas, al punto tal que los gatos tenían muy poco espacio para moverse o acostarse sin entrar en contacto con su propio excremento, según detalló la RSPCA WA. «Los exámenes veterinarios revelaron que algunos llevaban meses e incluso años sufriendo», indicó Green.
Además, algunas jaulas no tenían ningún tipo de cama o acondicionamiento para los felinos, los cuales tenían distintos grados de enfermedades gastrointestinales y dentales, infecciones, pulgas y estaban delgados, de acuerdo con los exámenes veterinarios posteriores.
«Las fotografías y el video dicen más que mil palabras porque muestran las condiciones en las que estaban los animales. No se puede evitar reconocer que eso era espantoso; era repugnante», afirmó el juez Mark Millington, quien dictó la sentencia en el Tribunal de Magistrados de Armadale.
Treinta y dos de los gatos y tres de las gallinas lograron recuperarse bajo el cuidado de la RSPCA WA. Quince gatos ya fueron adoptados y otros 20 animales permanecen en hogares de tránsito. Lamentablemente, seis gatos y una gallina no pudieron ser salvados.

«Es inadmisible dejar que los animales prácticamente se las arreglen solos mientras uno intenta lucrar con ellos. Me alegra enormemente que los que pudimos salvar hoy estén sanos y felices, y que finalmente hayan obtenido justicia», agregó Green.
La mujer fue condenada por infringir la Ley de Bienestar Animal de 2002. Quedó inhabilitada por 10 años para tener mascotas o estar a cargo de cualquier animal. A su vez, deberá pagar cerca de 14.000 dólares australianos en concepto de reembolso por los costos de cuidado de los animales y gastos legales.

