Conducir un taxi es una de las opciones viables para trabajadores migrantes o que no están altamente calificados. La realidad es que puede ser una ocupación redituable. Aunque sí o sí es importante no perder de vista que implica sacrificios y vaivenes.
Esto es lo que queda manifiesto al conocer la historia de Sebastián, un taxista de la zona de Mallorca que conoce a la perfección los pormenores de este rubro.
En una entrevista para el canal de YouTube especializado en empleos y negocios de Adrián G. Martín, tal como retomó el sitio Mundo Deportivo, adelantó que se trata de una actividad con muchos altibajos y en la cual es imprescindible aprovechar los picos de demanda.
Como él contó, en esa zona, entre abril y octubre cambia por completo la forma de trabajar. Siguiendo su relato, “en este período puedo llegar a facturar hasta 7.000 euros en un buen mes”.

El lado B es que para conseguirlo debe extender su jornada hasta a 14 horas. “Además, “no me tomo ni un día libre», expresó.
Este esfuerzo, reconoció en la nota, está directamente relacionado con la necesidad de compensar la merma en los pedidos de viajes que ocurre en los meses de invierno, cuando la cantidad de gente que visita y circula en estas islas disminuye considerablemente.
A tal punto es la diferencia que, “durante enero o febrero la facturación puede caer hasta situarse entre los 1.300 y los 1.500 euros mensuales”, aclara.
“Una vez descontados los gastos de mantenimiento del auto y los impuestos y demás, la ganancia neta puede quedar por debajo de los 1.000 euros«.
También es importante tener en cuenta la importante inversión inicial para comenzar en esta actividad. «En ciudades como Madrid o Barcelona, una licencia puede alcanzar alrededor de 130.000 euros. Mientras que en otros puntos de mayor exclusividad, como las Islas Baleares, el precio puede ser superior», completa.
«Con las condiciones actuales, pueden ser necesarios entre diez y quince años para amortizar el costo de una licencia».

A esto hay que incluir el precio del auto, que debe cumplir ciertos requisitos, y su mantenimiento mensual.
La competencia con las Apps de viajes
Sobre la competencia que implican hoy las aplicaciones de viajes, en la nota citada Sebastián hizo la siguiente distinción: «Existe una diferencia importante entre ambos modelos porque, mientras los taxistas trabajan con tarifas reguladas, las plataformas pueden aplicar precios variables en función de la demanda».
«Esta situación condiciona la capacidad del taxi para competir en determinadas franjas horarias o momentos de mayores solicitudes».

