Un enfermero del Policlínico PAMI II de Rosario fue condenado a cuatro años y seis meses de prisión, tras declararse culpable de vender fentanilo, bromuro de vecuronio y otras drogas que se robaba de su trabajo. Lo descubrieron tras la muerte de uno de sus compradores.
Luis Emmanuel Benavidez, el enfermero condenado, reconoció expresamente los hechos atribuidos, su participación, los elementos de prueba en los que se sustentó la acusación, la calificación legal y la pena propuesta por la Fiscalía, aunque no pudo probarse que la muerte de su comprador se produjo por las drogas que le vendió.
La investigación había comenzado a partir de la denuncia presentada por el padre de E.G.M., un hombre de 37 años que murió el 9 de agosto de 2023 luego de haber consumido distintas sustancias. El denunciante señaló al enfermero como quien le había suministrado fentanilo y bromuro de vecuronio, sustancias de exclusivo uso intrahospitalario.
El hombre se presentó en la Unidad Fiscal Rosario y aportó información sobre la muerte de su hijo. Entre ellas se destacó el teléfono celular del joven, en el que había capturas de conversaciones mantenidas con el enfermero y un video grabado por la pareja de su hijo. En esa grabación se lo observaba a él descompuesto y una ampolla de fentanilo que había encontrado en el domicilio.
En el chat, Benavidez le avisa a la víctima: «Te conseguí vecu… ro… nio». A lo que responde: “¿Más fuerte que el fentanilo es?”.
«Obvioooooo. Vecuronio. Así se llama. Es dos veces más fuerte«, le dice, a lo que la víctima pregunta: “¿Si te pasás con eso te vas con Jesús?”.

El padre también aportó un último mensaje rescatado del teléfono de su hijo, un audio de 17 segundos. «Ey, Colo, escuchá. Preparate la ampolla acordarte del diez, con dos ampollas de esas y después sacá un centímetro y volvele a cargar con una ampolla porque va a quedar muy concentrada y te vas a pasar para el otro lado y hacete de a poco, cualquier cosa avísame”, se escucha decir al enfermero.
Después de ese audio, el enfermero volvió a enviar mensajes con emojis de asombro tratando de conseguir una respuesta de E.G.M. Ya era tarde. Para esa altura ya había fallecido.
En el lugar donde fue hallada la víctima también encontraron una jeringa y un envase de bromuro de vecuronio. Sin embargo, el laboratorio del Instituto Médico Legal dijo que no podía determinar la presencia de bromuro de vecuronio y valproato de sodio en sangre.

La autopsia concluyó que no podía descartarse una relación de la muerte con causas toxicológicas, aunque no pudo comprobar que haya sido el motivo del fallecimiento, por lo que se archivó la causa. Sin embargo, se siguió investigando al enfermero por el negocio de la venta de medicamentos.
La búsqueda de Google de la víctima y la conexión con el PAMI
El análisis forense realizado sobre el teléfono de la víctima permitió reconstruir conversaciones entre Benavidez y la víctima. Los peritos informáticos incluso encontraron que la propia víctima había googleado qué era el vecuronio, e incluso encontró que era la droga empleada para las inyecciones letales en las penas de muerte en Estados Unidos.
El 30 de septiembre de 2025, Gendarmería Nacional allanó el domicilio que Benavidez utilizaba en Rosario y la vivienda de sus padres en la ciudad entrerriana de Concepción del Uruguay.
En la casa de Rosario fueron secuestradas cuatro ampollas de fentanilo de 5 mililitros —dos de la firma Denver Farma y dos de Kilab—, cuatro cajas de bromuro de vecuronio que contenían 99 frascos, 98 jeringas hipodérmicas con agujas y distintas cajas y blísteres de medicamentos, entre ellos furosemida, metformina y Blokium.

El cotejo de los lotes permitió establecer que el fentanilo y el bromuro de vecuronio hallados en el domicilio del acusado habían ingresado previamente al Policlínico PAMI II. En particular, uno de los lotes de bromuro de vecuronio coincidía con el de la ampolla encontrada en el domicilio.
En la vivienda de los padres de Benavidez, en Concepción del Uruguay, los investigadores encontraron una pistola Bersa calibre .22, junto con un cargador y 51 municiones.
Benavidez trabajaba desde 2014 en el Policlínico PAMI II de Rosario y desde 2016 se desempeñaba en el área de Central de Materiales y Esterilización, dependiente del sector de Farmacia.
En la audiencia, la Fiscalía y la defensa solicitaron una pena de cuatro años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo, además de la inhabilitación especial por el mismo período para ejercer cargos públicos y la profesión de enfermero.

