Cada verano cae sobre Londres como una liturgia anglicana de pelotas amarillas, jugadores profesionales y reyes y famosos ocupando su espacio en la catedral del tenis. Un día aparece David Beckham, o si prefieren Knight Bachelor, aunque el Mundial de fútbol (que ve en la pantalla que han puesto a los pies de su asiento en la Royal Box) esté en sus máximos al otro lado del Atlántico, y al siguiente o el mismo un Bad Bunny que sorprende en su situación de máximo privilegio en el palco del equipo de Djokovic. Y desvela, ¡bombazo!, una amistad inesperada que confirma al final del partido el campeón serbio al admitir que estuvo en la “casita” londinense del DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour solo unas horas antes de su debut en el torneo y su amistad (¿o algo más?) con la empresaria, modelo e influencer Gabriela Berlingeri.
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