El Ciclón volvió a mostrar sus falencias, no tuvo respuestas ante el golpe del rival y terminó sufriendo una derrota que profundiza las dudas.
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El panorama es desolador. San Lorenzo cayó por 3 a 0 frente Defensa y Justicia, en Florencio Varela, y el ciclo de Rubén Darío Insua sufrió un nuevo golpe. El Ciclón volvió a mostrar sus fragilidades defensivas y falta de eficacia de cara al arco rival, convirtiéndose en un equipo que pareciera involucionar fecha tras fecha.
San Lorenzo llegó a Florencio Varela con la intención de asumir el protagonismo y buscar un resultado que le permitiera cambiar su presente. Sin embargo, pese a sus buenas intenciones iniciales, el equipo de Rubén Darío Insúa volvió a mostrar fragilidades defensivas y una preocupante falta de eficacia. Defensa y Justicia aprovechó cada oportunidad y, con un contundente 3-0, se quedó con una victoria que lo mantiene como uno de los animadores de la zona.
En cuanto al armado del equipo, el Gallego realizó algunas modificaciones respecto a la formación habitual. Alejo Córdoba ingresó por Emiliano Amor, mientras que Mauricio Cardillo ocupó el lugar del suspendido Manuel Insaurralde. Además, Jose Devecchi asumió la responsabilidad de llevar la cinta de capitán en reemplazo de Nicolás Tripichio. Con estos cambios, el entrenador intentó reacomodar las piezas del equipo para afrontar un encuentro exigente en Florencio Varela, aunque las variantes no pudieron cambiar el crítico presente que atraviesa el equipo.
Un golpe que volvió a dejar expuestas las falencias
A pesar de la intensa lluvia que azotó gran parte de la provincia de Buenos Aires, el campo de juego del Norberto Tomaghello se encontraba en buenas condiciones. La pelota corría rápido sobre el césped y San Lorenzo intentó sacar provecho de ello. Ignacio Perruzzi probó desde larga distancia en una de las primeras aproximaciones, mientras que el equipo buscaba manejar la pelota y construir sus ataques.
Pero las buenas intenciones duraron poco. San Lorenzo volvió a mostrar una preocupante fragilidad ante el primer golpe del rival, una imagen que se repite y que empieza a convertirse en una de sus principales preocupaciones. A los 10 minutos, un contraataque del Halcón terminó con un pase filtrado de Porcel a las espaldas de Córdoba y Guzmán Corujo. Lucco quedó de frente al arco y definió contra el primer palo para abrir el marcador.
El gol obligó al Ciclón a salir nuevamente en busca del empate. La mayoría de sus ataques encontraron en la banda izquierda una vía para progresar. En una ráfaga ofensiva, Facundo Farías probó desde afuera del área, pero su remate terminó en las manos de Borgogno. En la jugada siguiente, una mala salida del arquero le permitió a Cardillo intentar desde media distancia. Sin embargo, el disparo careció de potencia y Borgogno logró recuperarse para quedarse con la pelota.
San Lorenzo tuvo aproximaciones y mostró voluntad para ir en busca del arco rival, pero volvió a tropezar con uno de los problemas que arrastra en este presente futbolístico: la falta de eficacia. Auzmendi y Cuello llegaron a convertir, aunque ambos tantos fueron anulados por posición adelantada. Dos oportunidades que pudieron cambiar el desarrollo del encuentro y que terminaron sumando frustración a una tarde complicada.
Tres minutos que desmoronaron al Ciclón
Cuando parecía que el equipo de Insúa todavía tenía margen para acomodarse antes del descanso, Defensa y Justicia volvió a golpear. Sobre el cierre de la primera parte, el conjunto dirigido por Vaccari aprovechó un lapso de apenas tres minutos para transformar una ventaja mínima en una goleada.
Primero, David Barbona recibió por la izquierda y envió un centro al área que encontró a David Martínez completamente libre. El defensor apareció en soledad y empujó la pelota al fondo de la red para establecer el 2-0. San Lorenzo todavía no había conseguido asimilar el segundo golpe cuando llegó el tercero. Tras una jugada asociada en campo azulgrana, Barbona recibió sin marca, pese a la gran cantidad de camisetas blancas a su alrededor, y cruzó su remate para sellar el 3-0.
Los hinchas azulgranas, que ocuparon la popular visitante que da a la calle Humahuaca, demostraron su descontento frente a un equipo que con lo que muestra en cancha no está a la altura de la historia y la camiseta del club. Aquellos cantos de apoyo y aliento en los primeros minutos fueron reemplazados por reclamos al grito al cielo de “que se vayan todos”.
Un segundo tiempo sin respuestas
Para la segunda parte Insua buscó cambiarle la cara al equipo con Facundo Gulli y Matías Reali en lugar de Perruzzi y Cuello. Pese a las intenciones para descontar, a Boedo le costó quebrar al bloque defensivo del local, que esperó agazapado para salir de contra. El Ciclón siguió con la búsqueda por la banda izquierda, pero los 4 goles que tiene en todo el torneo explican la falta de contundencia e ineficacia que tiene de cara al arco rival.
La fragilidad defensiva, la falta de contundencia y la incapacidad para reaccionar ante los golpes del rival explicaron buena parte de una primera mitad que dejó al Ciclón en una situación límite, alcanzando una crisis futbolística que lamentablemente pareciera estar lejos de tener solución en el corto plazo. Con 15 puntos en juego, el objetivo de clasificar a los Playoffs pareció volverse casi una utopía. Una fecha más que pasa, y San Lorenzo vuelve a quedar en deuda ante su gente.
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Agustín Cardozo
Periodista Deportivo. Redactor en Mundo Azulgrana.





